jueves 18 de marzo de 2010

El lado oscuro del amor

Maaruf vivía con su esposa Samira y sus cuatro hijos en dos habitaciones del gran edificio de apartamentos de alquiler contiguo a la casa de Farid. Samira era una mujer alta, de piel blanca y negro cabello. No era hermosa, pero la palidez de su semblante atraía las miradas de los hombres.

Su marido era alto y recio. Farid nunca lo había visto recién aseado. Incluso por la mañana temprano estaba ya sudado. En Damasco, los guardias de tráfico eran los más elegantes, pero no así Maaruf. Parecía un delincuente fugado que acabara de robar un uniforme de guardia de tráfico.

Ganaba muy poco. Quizá habría bastado para él solo, pero con una esposa que en su opinión no sabía gobernar la casa y cuatro hijos que siempre tenían hambre, ni con dos nóminas habría alcanzado. Además, tenía que ayudar a sus ancianos padres.

A Claire nunca le habían caído bien Samira y Maaruf, pero desde el incidente con su hermano Marcel ya ni siquiera los saludaba. Maaruf había hecho parar a Marcel cerca de Bab Tuma. Él había saludado amablemente al policía y le había dicho de pasada que los conocía a él y a su amable esposa, porque eran vecinos de su hermana Claire, en la calle Saitún.

-No conozco a ninguna Claire -replicó Maaruf, que además negó vivir donde decía-. Ha tocado usted el claxon, eso cuesta diez liras. El tubo de escape echa demasiado humo, eso cuesta veinte liras. Y además va usted sin luces, lo que son treinta liras. Elija una multa, no quiero ser injusto.

Marcel no tenía escapatoria, y optó por la variante más económica. Sólo llevaba en el bolsillo un billete de veinte liras. Se lo dió al policía y dijo:

-Lo del claxon.

-Es muy razonable -asintió el policía, sonriendo, y se dispuso a marcharse.

-¡Tiene que devolverme diez liras! -protestó Marcel.

Maaref se guardó el billete de veinte en el bolsillo de la camisa y gritó, generoso:

-¡Por las otras diez puede volver a pitar!



El lado oscuro del amor
Rafik Schami
Ed. Salamandra



domingo 14 de marzo de 2010

Miguel Delibes



La vida, para pasar un rato, no está mal.

jueves 11 de marzo de 2010

Otra idea de Galicia

......al mito del paisaje inmaculado le sigue, muy de cerca, el mito de la tierra sin historia.

El experimento podría hacerse con cualquier libro de texto escolar o de divulgación histórica. Después de hojearlo o mirar el índice onomástico, le lector sacará una extraña conclusión: en Galicia nunca ha ocurrido nada. Su conquista por los romanos queda confundida dentro de las guerras cántabras y su reino suevo, solapado por el posterior reino de los visigodos. Incluso se denomina “letra visigótica” a la letra sueva y “prerrománico visigótico” a buena parte de las construcciones de los pobres suevos. A partir de la invasión musulmana el asunto se vuelve incluso peor: se dice que Galicia fue “conquistada y despoblada” por los árabes, y de ahí pasa a ser un apéndice mudo, primero del reino de Asturias, luego del de León y más delante del de Castilla.

Pobre Galicia, traída y llevada como un cesto a lo largo de mil años. ¿Cómo es posible que los gallegos no hiciesen nada digno de mención en todo ese tiempo? Vale que tengan fama de taciturnos, pero tanto…

En algunos textos puede haber algún guiño a Compostela y al Camino de Santiago como un hecho aislado, o a la lírica gallego-portuguesa como una curiosidad cultural, con el colofón siempre inexplicado de que el rey Alfonso X el Sabio escribiese en gallego (“¿Por qué haría tal cosa?”, se preguntará alguno). Y luego, otro silencio de setecientos años. Galicia no vuelve a tener ni siquiera un rincón en la historia de España, es como una especie de Brigadoon, aquel pueblo escocés de la comedia musical de Gene Kelly que se elevaba en los aires durante siglos, desapareciendo en el mapa. Galicia es un limbo, un lugar sin tiempo, inmóvil en su atraso y su pobreza, y que tan sólo proporciona ocasionalmente la noticia de un galeón hundido, una heroína estereotipada como María Pita y, últimamente, algún que otro crimen rural. ¿Es que realmente Galicia no tiene historia?

Galicia tiene una historia, evidentemente. No hay ninguna región del mundo que no la tenga. El problema es que la de Galicia no encaja fácilmente en la historia convencional de España.....


Miguel-Anxo Murado
Otra idea de Galicia
Ed. Debate



miércoles 3 de marzo de 2010

Blanca Andreu

ESPUMA

Gacela blanca
vuelas
sobre el arco de la ola
como un inacabable lirio blanco
o un rosa
de sal
interminable


Blanca Andreu
Los archivos griegos
Ed. Fundación José Manuel Lara




martes 16 de febrero de 2010

Hablando de justicia



Llueve en Madrid. Empezó nevando ayer, pero hoy llueve. En la radio se preocupan por los problemas de tráfico. Y yo, que he tenido que recorrer algunas calles bajo el paraguas, me he fijado en la gente. Siempre me fijo en la gente. Algo ha cambiado en las calles de Madrid. Imperceptiblemente. Y eso se ve hoy porque hay gente a la que la lluvia no apresura. Como si no les importara mojarse. Miras y entiendes: ellos viven en la calle. Son hoy más desde hace un tiempo y más que serán mañana. Y pienso en la justicia.

Ayer recibí un correo de MSF. Resumían su trabajo en Haití desde el día del terremoto, hace ya un mes largo. En este tiempo han tratado a más de 18.000 pacientes (¿cuántos pasan al mes por urgencias en todo Madrid?). Sin hospitales. Cirugía, traumatismos,… En sus hospitales de campaña, porque todo ha quedado derruido. Y la gente sigue estando en las calles, en las plazas, en los descampados. Con el temor a las próximas lluvias, aquí también las lluvias. Porque las aguas desatan las torrenteras y arrastran heces, residuos, basuras,… y amenazan, entonces, con nuevas enfermedades contagiosas. Pensé en la miseria. Y pensé en la justicia.

Algunos, cuando hablan de justicia, hablan de esta justicia. De la justicia que necesitan los hambrientos y los desamparados, los enfermos de SIDA en África, los que recorren errantes el desierto africano hasta las playas de las pateras, los desempleados. Ya sé que es demagogia, populismo barato, decir ciertas cosas, pero hay que decirlas: justicia que claman los que sufren de injusticia, mientras los que nos arrojaron a la crisis siguen cobrando los mismos sueldos, los mismos finiquitos, los mismos bonos, los mismos planes de pensiones. Hay que joderse. Una justicia elemental. Justicia.

Algunos hablan de otra justicia. ¿O deberíamos decir del derecho, de la letra? De lo que está escrito. Ya. Está escrito que tenemos derecho a una vivienda y a un trabajo digno y yo he visto hoy gente por la calle. De esta justicia hablan sus profesionales. Los que viven de leer en los libros donde están escritos nuestros derechos y obligaciones, donde debería estar escrita la salvaguarda de la otra justicia, para que no haya injusticias. Hablan de la letra, pero no hablan de justicia. Sí, ya sé que es importante la letra, pero la letra fue escrita para que se hiciera justicia, no para crear una casta de entendidos en un lenguaje que administran como sacerdotes egipcios.

Hablan de la letra de la justicia1. Y a Garzón quieren enterrarlo entre letras, con letras. No lo juzgan por sus errores, que los ha cometido, sino por la injusticia que ellos no han reparado, los crímenes que ellos no han perseguido, los muertos que no han desenterrado, las complicidades y las servidumbres que mantienen con el monstruo del pasado. Los jueces son los guardianes de la justicia, pero se olvidaron de las víctimas; no por descuido, sino por lealtad a los verdugos. Y cierran capítulo con Garzón. Se acabó.

No importan los represaliados, los fusilados, los enterrados en las cunetas. No importa el ilegal levantamiento en armas. No importa Miguel Hernández, ni García Lorca ni Antonio Machado. No importan los niños republicanos arrebatados a sus familias y entregados como propios a los fascistas. No importa la tortura. Ni la cárcel. Todo se borra, como se borró Carabanchel, ya derruida. No importan los fusilamientos firmados a última hora. Importa el papel. Sólo el papel. En realidad, ni siquiera importa el papel. Actúan por si Garzón se ha leído mal el papel, porque pudiera ser que Garzón hubiera leído bien el papel. Sólo que, si suspenden a Garzón al frente del Juzgado número 5 de la Audiencia Nacional y, luego, el Tribunal Supremo entiende que actuó ajustado a derecho, Garzón ya no podrá regresar a su juzgado, ya estará ocupado por otro. Ni siquiera quieren la justicia del papel, quieren jubilar a Garzón.

No me habléis de esta justicia. Habladme de la otra justicia.

Punto. Ahora, sí. Se ha extinguido el Canon de Pachelbel. Me quedo con Mozart. Pero eso es para mí solo. Regreso a la mesa camilla.



(1) Por cierto, les importa un comino la letra. Y como muestra, unos pocos botones: caso Gürtel en Valencia, caso Mariluz, caso Ferrín Calamita, caso Millet, caso periodistas cadena SER, Tribunal Constitucional en relación con el estatuto de Cataluña, caso clínicas abortistas, caso ácido bórico,….

jueves 11 de febrero de 2010

Manifiesto por Baltasar Garzón

Con enorme preocupación contemplamos muchos el proceso que puede llevar a la inhabilitación –entre 12 y 20 años- del Juez Baltasar Garzón por supuesta prevaricación en la causa que inició contra los crímenes del franquismo. El juez instructor de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha rechazado archivar su caso y el Consejo General del Poder Judicial ha iniciado los trámites para apartar al magistrado de su cargo como medida cautelar.

En 2008, el Comité de Derechos Humanos de la ONU recomendó al Estado español la derogación de la preconstitucional Ley de Amnistía de 1977, invocada en la prevaricación. Numerosos países han revocado a lo largo de su Historia sus leyes de la impunidad dictadas en momentos de presión y han encausado a culpables de golpes de Estado y subsiguientes dictaduras –es el caso de la ley de “Punto Final” en Argentina, entre otras-. En Alemania que, mucho más allá de una guerra civil, padeció el totalitarismo causante de una contienda mundial, sus estrictas leyes prohibirían formaciones ultraderechistas como las que han presentado la querella contra Garzón y han sido escuchadas. Toda comprensión del nazismo es penada con cárcel en Alemania.

Rencillas personales y envidias enturbian el caso, en un sucio espectáculo de miseria. El carácter de un magistrado e incluso si se admitieran como discutibles sus actuaciones en otras causas, no pueden esgrimirse para anularle como Juez por tratar de enjuiciar el franquismo. Máxime en un momento en el que se tergiversa la Historia. Ningún error de un gobierno democrático justifica levantarse en armas para conseguir el poder y ejercerlo totalitariamente bajo su ideología durante 4 décadas. Y quien inicia una contienda ha de afrontar que su decisión desencadena en su bando y provoca en el agredido las peores reacciones de la condición humana. No se ha inventado “la otra mejilla” en las guerras. No existe la equidistancia para la guerra civil española, en base a quién inició y padeció el levantamiento.

Formaciones política españolas siguen sin condenar el golpe franquista y los 40 años de dictadura, y evitando con su mayoría que lo haga el Parlamento europeo. Si las intocables heridas de la guerra no han cicatrizado en tres cuartos de siglo, su única esperanza de curación es la cirugía, que, por añadidura, restablecería la Justicia. Siquiera testimonial, siquiera disuasoria de actitudes fascistas.

El proceso contra Garzón ha tenido eco en el exterior. Más de medio centenar de prestigiosos juristas internacionales, además, mostraron su preocupación por su encausamiento y las razones que lo han motivado. Están dispuestos a declarar a su favor. Los países democráticos no pueden entender la condición de intocable del franquismo en España. Ningún demócrata lo comprende. Y los recursos contra una posible condena de Garzón, tras agotar las instancias judiciales españolas, acabarían probablemente con una superior sentencia condenatoria del Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra el Estado español.


(Texto publicado por Rosa María Artal, en su blog
El periscopio)


LEE Y APOYA EL MANIFIESTO POR LA JUSTICIA DE GARZÓN

miércoles 10 de febrero de 2010

Punto




Johann Pachelbel, Canon